Hablar de mis viajes es algo complejo, un viaje no es solo trasladarse a un sitio, es una experiencia única, se siente vivir.
Las banderas que colecciono se convierten en insignias, ya no veo una bandera sino una memoria de una aventura.
Y en mi cabeza esas memorias las puedo repasar con una sonrisa interna.
Turquía es Brianna.. Saben por qué se llama Brianna? Es una larga historia.
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Mi primer viaje a Europa, tuvo como destino principal Bélgica. Confieso que no se encontraba en mis planes hacer un viaje a este país. Esto principalmente porque hay que aclararlo, en términos de hospedaje, Bélgica superaba a mi bolsillo. Ajá, ¿Entonces cómo llegué a Bélgica? Para mi buena suerte, unos amigos están viviendo en Bruselas. Una vez que se enteraron que viajaría a Europa, me contactaron y me ofrecieron quedarme en su casa. Aunque acepte que iría, me dio mucha verguenza porque no quería causar molestias. Sin embargo, fueron muy insistentes y al final me quite la verguenza y planifique mi llegada hasta Bruselas.
Para mis ojos, que la unica arquitectura Europea que había visto antes era la que esta en Argentina, al llegar al Aeropuerto Charleroit, recuerdo que hacían unos 8 grados (mi primer contacto con una temperatura tan baja). Estaba todo nublado y yo temblaba demasiado del frío, mientras que al mismo tiempo me arrepentía de no haber traído muchos mas abrigos. Una vez en el aeropuerto, compramos un boleto en Flixbus hasta bruselas que nos costó 17 Euros cada uno. El viaje duraba aproximadamente 1 hora y el autobús nos dejaba en la estación Gare Du Midi.
Cuando ya por fin pisamos tierra de Bruselas, fue todo muy ¡Wooow! ¡Que hermoso lugar! Y no estoy exagerando, soy muy entusiasta cuando llego a un lugar nuevo, mientras que al mismo tiempo me pellizcaba porque no lo podía creer. Había llegado sana y salva a otro continente 🤣. Rápidamente nos apresuramos a entrar a la estación del tren, compramos boletos y nos embarcamos en una ruta que nos llevaría a Ixelles, donde viven mis amigos.
Es un país muy bien ubicado, se encuentra entre Alemania, Francia y los Países Bajos, lo que hace muy fácil ir de un país a otro a pocas horas de carretera. Además es famoso por sus ricas y deliciosas papas fritas. Pero, aquí quiero detenerme, las papas fritas no son nada sin las salsas. ¡Sí, las salsas! Es el toque especial en cada papa frita. Yo amé con locura su famosa salsa Brazil y la Andaluzhe. Esas salsas marcan un antes y un después en tu vida comiendo papas fritas.
También están los waffles, los pitufos y la estatua de un niño pequeño orinando, pero cuando digo pequeño, creo que la misma palabra no describe cuan pequeño es. No es de extrañar que puedas perderte en la mezcla, en una misma calle puedes coincidir con 10 idiomas y nacionalidades diferentes, hay personas de todas partes del mundo. Bélgica recompensa con vistas más ricas de lo que podrías esperar, y menos multitudes de turistas.